Colombia: un paraíso biodiverso

La diversidad de plantas que existen en Colombia no solo embellecen sus paisajes, también sostienen ecosistemas esenciales para la vida. Te invitamos a reflexionar sobre esta realidad y a tomar acciones voluntarias que aporten a la conservación de la biodiversidad.

Según el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Humboldt, Colombia, superado por Brasil, ocupa el segundo lugar en riqueza de especies de plantas a nivel mundial, con más de 26.000 registradas, de las cuales 6.000 son endémicas. Estas especies desempeñan un papel crucial en los ecosistemas al capturar carbono y regular el clima y los ciclos hídricos, además de proporcionar alimento y refugio a la fauna. Asimismo, son fuente de bienes esenciales, como medicinas, alimentos y materiales de construcción y leña para los seres humanos.

Las especies endémicas y nativas: un tesoro exclusivo de Colombia

Cuando hablamos de especies endémicas, nos referimos a aquellas que solo existen en un área geográfica específica. Por otro lado, las especies nativas son aquellas que se encuentran de forma natural en una región, debido a que han evolucionado y se han adaptado a las condiciones ambientales de ese lugar durante miles de años. El crecimiento de las plantas bajo las condiciones particulares de su entorno, les otorga una resiliencia única, pero también las hace vulnerables a las alteraciones ambientales causadas por la deforestación y el cambio climático.

Proteger estas especies es fundamental para preservar la riqueza biológica del País; por eso te invitamos a seguir reflexionando sobre esta realidad y a contribuir con acciones voluntarias que favorezcan a la biodiversidad.

Una representación de la riqueza y la singularidad de nuestro país

Exploremos cuatro especies de árboles emblemáticas que destacan la singularidad de nuestra biodiversidad (haz clic en cada uno para ver)
Palma de cera del Quindío (Ceroxylon quindiuense)

Esta especie nativa, que puede superar los 50 metros de altura, es un símbolo patrio de Colombia y se encuentra principalmente en los bosques andinos o nublados.

La Palma de cera desempeña un rol vital en los ecosistemas, ofreciendo alimento a diversas especies de aves, como los loros endémicos en peligro, las pavas, los tucanes, los carriquíes y los mirlos. Incluso sus troncos muertos son aprovechados como refugio y lugar de anidación. Por su parte, los frutos caídos son consumidos por mamíferos silvestres como las tairas y, ocasionalmente, por cerdos domésticos.

Esta variedad de árbol contribuye, de manera significativa, a la producción de oxígeno y a la captura de carbono, ayudando a mantener el equilibrio ambiental en los ecosistemas donde habita. Al ser considerada una “especie sombrilla”, su protección beneficia la supervivencia de muchas otras especies y ecosistemas que dependen de ella. Su relevancia va más allá de su aporte ecológico, ya que posee un profundo valor cultural y espiritual para diversas comunidades en Colombia, además de embellecer y destacar en los paisajes de reconocidos destinos turísticos, como el Valle del Cocora.

Abarco (Cariniana pyriformis)

El Abarco alcanza una altura en promedio entre 30 y 40 metros, y se desarrolla en bosques húmedos y muy húmedos tropicales, como los que se encuentran en la región amazónica. Esta especie nativa se destaca como uno de los tesoros del País, gracias a la notable dureza de su madera y su sorprendente semejanza con algunas especies africanas de alto valor.

Conocida por su belleza, esta variedad de árbol es identificada con diversos nombres en diferentes regiones del mundo: «Jequitiva» como su nombre comercial; «Albarco» en Alemania; «Cerú», «Chorao», «Choro» y «Chupa» en Brasil; «Bacú» y «Jequitibá» en Venezuela; «Colombian mahogany» en Estados Unidos; «Jequitiva red» en Inglaterra; y «Cubano» en Italia.

Mortiño (Hesperomeles goudotiana)

Originario de la región Andina, esta categoría de árbol habita a altitudes que van desde los 2.600 hasta los 3.700 metros sobre el nivel del mar, en departamentos como Boyacá, Cesar, Cundinamarca y Santander. Su importancia ecológica radica en su papel en la restauración de bosques andinos, ya que atrae a numerosas aves e insectos dispersores gracias a sus flores y frutos. Una de estas aves es la Cotiga crestirroja(Ampelion rubrocristatus), común en los ecosistemas de bosque húmedo que se alimenta de sus frutos. Además, el Mortiño es una especie capaz de adaptarse con facilidad a suelos degradados y con bajos niveles de nutrientes.

Sangregado (Croton draco)

Esta especie arbórea, conocida como Llora sangre o Drago, pertenece a la familia Euphorbiaceae. En Colombia, se encuentra en altitudes que van desde los 300 hasta los 2.700 metros sobre el nivel del mar, distribuyéndose en departamentos como Antioquia, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Huila, Tolima y Valle.

El Sangregado puede llegar a medir hasta 20 metros de altura. Sus hojas son simples, con una base en forma de corazón y un ápice puntiagudo, además de presentar una fina capa de vellosidad gris en el envés y dos pequeñas glándulas en la base.

Sus flores, de color verde, son diminutas y se agrupan en panículas, mientras que los frutos son cápsulas pequeñas. Los nombres comunes de esta planta provienen de la savia roja que brota al realizar un corte en su tronco.

Un llamado a conservar nuestra riqueza natural

La biodiversidad de Colombia es un tesoro invaluable que debemos proteger. Especies como la Palma de cera, el Abarco, el Mortiño y el Sangregado, son solo una pequeña muestra de la riqueza natural de nuestro país que nos recuerda la urgente necesidad de tomar medidas de conservación efectivas. ¿Quieres conocer estas especies y seguir disfrutando de ellas? Es hora de cuidarlas y aprender de ellas para mantener el equilibrio vital que necesita nuestro planeta.

*Fuentes: Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Humboldt, NaturalistaCO, Universidad EIA, Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI, Fundación Red de Árboles.